Fotoreportaje de Miguel Galiote
La tierra volverá a quien la trabaje con sus manos, así reza la leyenda de lo que quedó de la escuela de la comunidad de Morelos, -cuando la derrumbó el temblor de 7.1, el pasado martes- y que ahora será su bandera para reconstruirse como ciudad.
Entre los escombros, los parroquianos buscan una esperanza de recuperar algunos de sus bienes pero todos quedaron hechos polvos como sus viviendas.
Las personas de la tercera edad apoyan sus frágiles cuerpos sobre los escombros sin temor a que lo que queda de sus viviendas termine con su existencia como pasó a quienes no tuvieron la oportunidad de salir de su casa y murieron al instante que pasó el desastre natural.




