Columnistas
03 diciembre 2014

SIN LÍMITES Por Raúl Torres Salmerón

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by García R - 0 Comments
SIN LÍMITES  Por Raúl Torres Salmerón

La embriaguez del poder: Peña y Moreno Valle

El espacio Sin Límites y diversas columnas periodísticas han abordado desde 2011 el libro “En el Poder y en la Enfermedad”, escrito por el médico David Owen, ex ministro de Sanidad y de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña en el gobierno del Primer Ministro James Callaghan en los años 1976 a 1979.

Vale la pena reiterar algunas ideas ante los acontecimientos que sacuden hoy a México y a Puebla.

El libro trata de la interrelación entre la política y la medicina. El autor se declara fascinado por ella y la ha analizado en ambos campos. La enfermedad en personajes públicos suscita importantes cuestiones: su influencia sobre la toma de decisiones, los peligros de mantener en secreto la dolencia o la dificultad para destituir a los dirigentes enfermos.

Como médico, el autor tuvo ocasión de ver las tensiones de la vida política y sus consecuencias; como político, se fijó en los dirigentes que no padecen dolencias mentales pero desarrollan el “síndrome de hybris” o la desmesura o embriaguez del poder representado por la persistencia en el error e incapacidad para cambiar

Owen analiza los trastornos de conducta más frecuentes en los hombres del poder: alcoholismo, drogadicción, híper sexualidad y la más perniciosa de ellas, el poder mismo, fuente de todo mal y de toda distorsión mental y para cuya obtención el político, de cualquier estatura, todo lo sacrifica y todo lo corrompe.

El síndrome se llama “hybris” o desmesura, que califica como “la embriaguez del poder, la persistencia en el error, la incapacidad para cambiar el rumbo”. La definición de embriaguez es como dice el Diccionario de la Lengua Española: Enajenamiento del ánimo.

Owen menciona un listado de síntomas, víctima de la enfermedad de la desmesura o embriaguez.

1. Una inclinación narcisista a ver el mundo como un escenario en el que pueden ejercer su poder y buscar la gloria.
2. Una predisposición a realizar acciones que tengan probabilidades de situarlos bajo una luz favorable.
3. Una preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación
4. Una forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y una tendencia a la auto exaltación.
5. Una identificación de sí mismos con el Estado, hasta el punto de considerar idénticos los intereses y perspectivas de ambos.
6. Una tendencia a hablar de sí mismos en tercera persona o utilizando el “mayestático”
nosotros.
7. Excesiva confianza en el juicio propio y desprecio del consejo y la crítica ajenos.
8. Exagerada creencia en lo que pueden conseguir personalmente.
9. La creencia de ser responsables no ante un tribunal terrenal de sus colegas o de la opinión pública, sino ante un tribunal más alto: la Historia o Dios y la creencia inamovible de que en ese tribunal serán justificados.
10. Inquietud, irreflexión e impulsividad.
11. Pérdida de contacto con la realidad, a menudo unida a un progresivo aislamiento.
12. Tendencia de su visión y convicción de que la rectitud moral de una línea de actuación hace innecesario considerar otros aspectos. Obstinada negativa a cambiar de rumbo.
13. Incompetencia para ejecutar una política que podría denominarse consecuencia de la desmesura. Por el exceso de confianza del líder, no le preocupar los aspectos prácticos de una directriz política.
14. Falta de atención al detalle, aliada de una naturaleza negligente.

LA SOLUCIÓN: RUIZ CORTINES Y SUS MÁXIMAS

Pero no todo está podrido en Dinamarca, como escribió en su obra Hamlet, el autor inglés William Shakespeare. Algunos casos se salvan. Quizá por ello vale la pena recordar los sabios consejos de un Presidente de la República de la época dorada del PRI, un político viejo, sabio y marrullero, don Adolfo Ruiz Cortines.

Estos consejos, los escribió Humberto Romero Pérez, en su libro “Los dos Adolfos” editado en 2009. Originario de La Piedad, Michoacán, nació en 1923 y falleció en 2009. Fue Secretario de Prensa de Ruiz Cortines y Secretario Particular de Adolfo López Mateos.

Estas son las llamadas “Máximas de Ruiz Cortines”:
1. No muestres alegría o tristeza en cosas políticas.
2. En política, piensa mucho lo que digas y nunca digas lo que piensas.
3. Cuando vayas a derrumbar cualquier cosa, es porque ya tienes conseguido algo con qué sustituirla.
4. El político que habla mucho, mucho yerra.
5. La palabra presidencial debe ser muy reflexionada, muy pensada, muy medida, muy bien dicha y pronunciada muy de vez en cuando, para que surta sus efectos.
6. En política, cuando te quieran dar un brinco, dalo tú primero.
7. En política, la mano enérgica y la sonrisa suave.
8. El Presidente de la República nunca es responsable de los errores de sus colaboradores. Para eso tiene secretarios de estado y empleados a los cuales puede cesar cuando “metan la pata”.
9. En política no debe uno mostrar lo que siente y mucho menos decirlo.
10. Para saber mandar, hay que saber obedecer.
11. En política hay que tirar siempre como en el billar, carambolas de 4 bandas.
12. Cuando tengas el mando, ejércelo.
13. En política no se deben decir cosas indebidas.
14. Lo mejor en política es ser reservado.
15. En política, ni antes ni después. Todo debe hacerse en su momento, porque si no se hará a destiempo.
16. Cuando se te presente un problema grave, nombra una Comisión.
17. Es muy importante que el político conozca a los hombres.
18. En política hay que tragar muchos sapos. El verdadero político jamás se duele de las infamias que cometan con él.
Hasta aquí las “Máximas”
referidas. Siempre hay antídotos contra la enfermedad del poder. Después de 60 años, las cosas y los políticos no han cambiado mucho. Lo que ha aumentado son los problemas y lo peor es que no se vislumbran soluciones.

Los ciudadanos lo toman en cuenta y censuran su actuar, se ríen de los líderes y de sus hechos. Y en los tiempos actuales cambian gobiernos con su voto.

Hoy vale la pena reflexionar sobre el asunto. Cualquier parecido con la realidad actual en el México convulsionado de hoy y el lastimoso gobierno del estado de Puebla, no es coincidencia.

Es la absoluta y total realidad. La reflexión queda a cargo del lector.

CUMBRE DE COMUNICACIÓN POLÍTICA

Consultores políticos, académicos internacionales, gobernantes y legisladores compartirán experiencias y abrirán debate en la VI Cumbre Mundial de Comunicación Política que se realiza en el Distrito Federal, del 4 al 6 de diciembre.
Organizan Daniel Ivoskus, presidente del comité del evento y Javier Sánchez Galicia, presidente del Instituto de Comunicación Política en Iberoamérica.

Consultoría, campañas electorales, gobierno, publicidad política y comunicación son los ejes de los temas que se impartirán en ese encuentro, que incluye jornadas de entrenamiento y capacitación en esas áreas y una especial que se incorpora en esta edición: mujeres en política, indica Ivoskus.

Los políticos enfrentan hoy un cambio de paradigma en la comunicación: los ciudadanos exigen respuestas de sus gobernantes y legisladores; este cambio se debe en gran medida a la irrupción de las redes sociales que rompieron con la antigua comunicación vertical y unidireccional, que se daba en política y gobierno bajo el lema “yo hablo, ustedes escuchan”, y pasó a la conversación y la demanda de respuestas. “Los políticos que quieran ser escuchados deben entender que hay un nuevo proceso en que la esfera de lo público en que la información se difunde sin que tengan ellos el control”, sostuvo.

Javier Sánchez Galicia asegura que el ciudadano siempre va a rebasar con su inquietud la acción del político, por tanto, la tarea de este último consiste en prepararse y responder en forma profesional a los retos que le presenta la comunidad en que se desempeña. “El objetivo de todo gobierno es el consenso, y éste sólo se logra con estrategia, profesionalismo y buena comunicación política”.

Algunos de los conferenciantes invitados al encuentro son: Ann Liston (Estados Unidos); Ralph Murphine (Estados Unidos); Mauricio de Vengoechea (Colombia); Luciana Panke (Brasil); César Martínez (Estados Unidos); Gil Castillo (Brasil); Antonio Solá (España); Alonso Cedeño (México) y Mario Riorda (Argentina).

En fin, como dice el
Proverbio Árabe:
No digas todo lo que sabes.
No hagas todo lo puedes.
No creas todo lo oyes.
No gastes todo lo que tienes.
Porque:
Quien dice todo lo que sabe.
Quien hace todo lo que puede.
Quien cree todo lo que oye.
Y quien gasta todo lo que tiene.
Muchas veces:
Dice lo que no conviene.
Hace lo que no debe.
Juzga lo que no ve.
Gasta lo que no puede.
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García R

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