Capital
10 mayo 2015

Un 10 de mayo normal…

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by García R - 0 Comments
Un 10 de mayo normal…

El reloj marca las 9.45, el matrimonio es bastante joven.

Ella no rebasa los 20 .El tal vez un poco más.

Dos pequeños los acompañan uno en brazos y el segundo con no más de tres abriles.

Una baguete compartida, dos cafés americanos y capuchino componen el desayuno de celebración de la cabeza de familia, este día de la madre.

Sus zapatos demuestran las penurias económicas del joven matrimonio. Ella con un vestido de mezclilla -tal vez el regalo prometido – comparte su alimento con el más grande que engulle con ansias los pequeños trozos de carne que componen el alimento de origen americano.

El más pequeño apenas de unos mese es besado con entusiasmo por la fémina que minutos antes al igual que su otro vástago, lo alimenta con el producto lácteo natural.

La plática gira en las cuestiones laborales – ningún comentario de afecto-

«La empresa donde estamos estuvo regresando la mercancía por que están depositando demás» – señala la festejada-.

El llanto del amamantado interruptor el diálogo

Llanto, llanto y más llanto…

La mujer solo habla; el marido responde con frases cortas

Ora, siiii, a poco…

Hubiéramos pedido el otro -menciona el hombre – se ve que traía más carne, este es pura lechuga.

La mujer hurga en interior del pan en busca de trozos de jamón serrano que introduce en la boca de su menor retoño mientras retoma la plática laboral.

“El otro día una compañera se molesto conmigo porque no le hice el paro para que se fuera con el supervisor”.

-aaaah la del niño gordo – responde él

Siiii esa mera…

El raquítico desayuno transcurre sin más hechos relevantes.La festejada se levanta con la intención de llegar al baño -el hijo mayor reinicia el llanto-.

Vente papá, como te voy a dejar, siempre estarás conmigo – le dice la mujer a su primogénito-.

«Son ciento setenta pesoso», les muestra el mesero, su cuenta.

Ella saca de su bolso un poco de dinero que lo comparte con su pareja sentimental para liquidar lo consumido.

La mujer toma con una mano al más grande y con la otra carga al menor para perderse en la mancha urbana en espera de otro 10 de mayo.

García R

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