Capital
10 mayo 2015

“Yo no me acordaba, lo tomé como un día normal”

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by García R - 0 Comments
“Yo no me acordaba, lo tomé como un día normal”

Siempre quiso llamarse «Jordania».

De pequeña la dejó marcada ese nombre sacado de la Biblia, lugar donde fue bautizado su dios, afirma.

Ya ha perdido la cuenta de las veces que recorre la esquina del bulevar 5 de Mayo en busca de unas monedas que le servirán para el sustento de sus dos hijos. Al inicio le costó mucho trabajo aceptar su realidad ante el abandono de su pareja sentimental-quien emigro a los Estados Unidos en busca de una mejor condición de vida para ellas y sus vástagos- hace ya más de ocho años –“ya jamás volvió”.

“Jordania” espera atenta el cambio de color del semáforo para poder ingresar al arroyo vehicular e iniciar su espectáculo de traga fuego introduciendo en su “boca” las llamas de unos bastones, que son apagados con el paladar a la vista de los extraños que atónicos siguen la exhibición de la fémina y  que con los brazos en alto recorre la vía en espera las escasas monedas que los conductores le obsequian. “No lo crea, pero hay gente que me da hasta rondanas”-dice-.

El sudor recorre el recio rostro de “Jordania”, cubierto por una gran capa de maquillaje blanco y adornado por diez círculos rojos, en la nariz un cuerpo esférico típico de los payasos y una gran camisa morada oculta su cuerpo, que denota el sufrimiento de una mujer, que como muchas son víctimas de la desigualdad social que se vive en el estado y la nación.

-Si joven hoy no sabía que era el día de la madre, se me olvido, las mujeres como yo solo buscamos llevar los frijolitos para nuestros hijos y nos olvidamos de esas fechas y de otras.

“Jordania” siempre fue había sido así –reconoce-gordita, poco comunicativa, introvertida y desde niña supo que la felicidad no era para ella, hasta que un día la conoció. “Aun recuerdo cuando nos juntamos, me decía mi gordita preciosa, era cariñoso y tuvimos dos niños, pero un día se fue p´al otro lado y ya jamás lo volví a ver, no sé si vive o no”.

Un nuevo aviso para reiniciar su representación, cinco, seis demostraciones y recorrer los escasos vehículos extendiendo la mano en busca del codiciado dinero que servirá para el alimento diario o para algún artículo escolar.

-Nunca he dejado salir una sola lágrima de mi rostro, a pesar de que por dentro estaba deshecha por la partida del amor de mi vida, mis hijos me dan la fortaleza para seguir adelante, le agradezco mucho a Dios para seguir trabajando.

El conjunto de rasgos y formas –de “Jordania”– de por sí solos no son atractivos, pero que la equilibran de tal forma que en su función urbana, su rostro le da un aire infantil que contrasta con la madurez de su cuerpo enfundado en ese amplio blusón, que solo deja ver sus manos marchitas por el sofocante sol de primavera.

Hoy me pare temprano a lavarles los uniformes y prepárales sus frijolitos para venirme a chambear un ratito.

“Jordania”, no expresa felicidad- pero si fue muy feliz enamorada de aquel hombre que la hizo mujer, afirmó entusiasmada recordado los momentos que tuvo a su lado – el semáforo marca nuevamente el rojo, prende sus bastones y una rutina más de diversión a los parroquianos que verán como la fémina apaga el fuego que alimentara a sus dos herederos.

“Y mis hijos me dijeron, “felicidades” porque hora es el día 10 de mayo. Yo no me acordaba, lo tome como un día normal”.

García R

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