Gobierno
09 julio 2015

Una madre, un padre, unas hermanas lloran y claman justicia

share
by García R - 0 Comments
Una madre, un padre, unas hermanas lloran y claman justicia

La imagen de la madre de Dios, de los mexicanos, reconocida por los indígenas e identificados por ella por su tez morena, abrió paso a un centenar de presentes que se dieron cita en el Puente Chalchihuapan para honrar el alma de José Luis Tehuatlie Tamayo.

Ha pasado un año de la muerte del niño que recibió un impacto en la cabeza por órdenes del gobierno morenovallista para dispersar una protesta social que exigía la derogación de las reformas de su gobierno a la Ley Orgánica Municipal.

Las heridas de sus seres queridos no sanan, observan a su madre y lloran. Se ubican en la zona en la que el menor a unos metros caminaba de regreso a la escuela. Cercana está la secundaria “Ricardo Flores Magón”.

Elia Tamayo, la madre del menor abatido por la represión del gobierno del estado, recuerda que si hubiera vivido, este año se graduaría y estaba decidido por estudiar el siguiente nivel, como lo hace su hermana de 16 años.

Los parientes, conocidos y algunas organizaciones sociales que se quieren hacer notar rodean un hoyo de un metro de profundad. El orificio se encuentra en el puente en dirección a la salida de la junta auxiliar de San Bernandino Chalchihuapan.

En ese punto, erigirán el monumento al Niño Campesino “Ángel Custodio”. Es un proyecto a tres años, que se hará con los recursos que se recauden de las colectas parroquiales de ceremonias eucarísticas de los domingos. Según los planos, la base será de un metro y medio de ancho por seis metros de largo.

Irrumpe la explicación técnica, la mujer católica encargada del acto litúrgico: “Ya vamos a rezar. Padre nuestros que estas… por el alma de José Luis…”.

“Qué dios le de sensibilidad al gobernador. Que aprenda amar al prójimo, que tengan la voluntad de pedir perdón. El perdón a quien le hace daño a los pueblos, que está causando el dolor de las familias», prosigue.

Hace señas a los reporteros y fotógrafos para que se tomen de las manos. La ignoran. La primera fila se entrelaza. Minutos después de aleja y dejan que llore su pena Elia Tamayo. Sus hijas también guardan silencio. Atrás de la imagen de la guadalupana, reza la oración de las madres, seca sus lágrimas con su rebozo.

La mujer indígena con sus cuatro hijas camina unos metros para hacer un acto conmemorativo, cambiar el nombre de “Chalchihuapan” a “Puente de la Victoria”.

Mientras la panista critica del morenovallismo y líder de “Puebla Libre”, Ana Teresa Aranda explica que la victoria hacer referencia a la unión de las organizaciones contras las vejaciones del Poder Ejecutivo Estatal: “José Luis está vivo en nuestro corazón y que es el motor de nuestra lucha”.

Elia Tamayo, su madre, su padre, sus hijas lloran sin consuelo. Claman en unísono “Justicia”. Gritan de impotencia “Chalchihuapan vive”.

Pocos apenados se acercan a demostrarle afecto. La encaminan portado globos blancos sobre la ladera de la carretera Puebla-Atlixco.

Ahí la esperan las guerreras que encabezarán la movilización: la que tiene un esposo preso, Maribel Romero (conyugue del edil de la Resurrección), Araceli Bautista madre del condenado de Chalchihuapan además de Roció Pérez, su padre, el detenido de San Miguel Canoa. Todos los encarcelados por oponerse a las reformas de la Ley Orgánica Municipal.

Elia Tamayo se hace fuerte. Cubre con su rebozo a su hija menor, las otras dos se toman del brazo y gritan las consignas contras la administración: “Moreno asesino, mataste a un niño”. No pueden evitar dejar caer sus lágrimas.

Cada paso firme, desde la salida a las 10:40 de su comunidad. Una hora sobre cerros mantuvo firme la cruz, la cruz que Dios le impuso por la muerte de su hijo.

Una cuadrilla de automovilistas vigiló el camino de Elia. Sus hijas con hambre y sed siguieron su paso. Tres horas después, uno de los manifestantes les regaló pan y agua. Sin descanso, se postraron en el inmueble del Centro Integral de Servicios (CIS) para colocar una corona de flores blancas.

La esposa del edil preso de la Resurrección, Maribel Romero Potrero y Rocío Pérez hija del edil preso de San Miguel Canoa señalaron que no hay castigo a los policías responsables de la muerte.

Pérez aprovechó para señalar que el inmueble público ha robado el servicio del Registro Civil a las comunidades indígenas y pidió, dejar de discriminar a las comunidades originarias, de quienes se tiene que respetar sus derechos humanos.

Aunque se tenía previsto colocar una placa conmemorativa de “Parque José Luis Tehuatlie” en el Parque de la Niñez poblana, los activistas no lo hicieron, debido a que tuvieron temor de ser encarcelados por un par de patrullas y unidades de ministeriales que reguardaron el sitio, que rumoraron, imputar delitos por daño a propiedad ajena.

 

García R

24981 posts | 88 comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *