Opinion
13 julio 2015

La farsa de una fuga

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by García R - 0 Comments
La farsa de una fuga

La foto de sí, es grotesca, además de ridícula. La Procuradora General de la República, Arely Gómez, en cuclillas, ataviada con un grueso chaleco, semejante a un antibalas – como si la protección, fuera lo suficientemente abrigadora para resguardarse del poder, del supuesto fugado- observa el pequeño cuadrado por donde las autoridades y medios de comunicación han bombardeado sistemáticamente la misteriosa supuesta fuga de la leyenda, Joaquín Guzmán Loera » El Chapo».

(Esta escena nos recuerda a los automovilistas que en alguna ocasión hemos padecido de un desperfecto mecánico de nuestra unidad, en una autopista o calle cualquiera, cuando levantamos el cofre esperando que el motor nos indique el desperfecto)

La pequeña entrada y salida que proveía al líder del Cártel de Sinaloa de 58 años , de suministros carnales y alimenticios, contrasta con el túnel de un metro y medio de diámetro perfectamente iluminado, con una longitud de 1.500 metros y hasta con escalera empotrada a la pared que desembocaba en las regaderas del penal del Altiplano – donde curiosamente a decir de las autoridades  las cámaras de vigilancia perdieron como por arte de magia al Capo más importante y señalado por la revista “Forbes”, como uno de los más ricos del país y del planeta, apenas unos lugares abajo del magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim.
A la procuradora se le ve atenta a los señalamientos que le hacen funcionarios que le acompañan e inspecciona el orificio de apenas unos cuarenta centímetros cuadrados buscando algún indicio que la lleve a revólver la encrucijada en la que metió al Estado Mexicano  y el duro golpe  que le asesto a Peña Nieto, “La Leyenda” que convivió en un penal de 27.000 metros cuadrados  al lado de capos de la talla criminal y despiadados como Edgar Valdez Villarreal «La Barbie» , El “H” Beltrán Leyva, o Miguel Ángel Félix Gallardo – maestros de narcos incluido Guzmán Loera, «El Chapo»-.
La supuesta fuga del criminal  más buscado por Estados Unidos y México, de origen paupérrimo, hijo de padres campesinos y que apenas sí podía escribir con dificultad ,tras su primer arresto en Guatemala en 1993 y su fuga de la prisión de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco marcó su verdadero ascenso como el “Capo de capos señores”, y así se esa manera el pequeño niño de la Sierra Madre Oriental, se convertiría con el paso del tiempo en la icono que jóvenes del norte del país quieren emular.
El Chapo derribó de un sólo tajo la seguridad mexicana y pone una vez más en evidencia la corrupción e impunidad que impera en el Estado Mexicano, ante su supuesta fuga del penal considerado hasta el sábado de “máxima seguridad”.
La casa que sirvió para el supuesto escape de Guzmán Loera y donde la procuradora inspecciona muy  atenta en cuclillas y protegida por un chaleco grueso y grande semejando un antibalas , la salida del autor que hizo de su acción una afrenta al gobierno de Enrique Peña Nieto – es vigilada por un sin número de policías federales acompañados por sobrevuelos de un helicóptero de las fuerzas Castrenses, en busca de algún indicio que los lleve a la recaptura del “fantasma” que se le ha escabullido a dos presidentes. Uno del PAN y el actual mandatario emanada de la dictadura del PRI.
Sin embargo los lugareños de los alrededores señalaban que en los últimos meses y semanas no habían notado algo extraño, o de personas trabajando o camiones que pudieran trasladar 2.300 toneladas de tierra durante el año en que duro la construcción  del túnel donde supuestamente se fugó el mayor capo mexicano y se preguntan ¿qué le hicieron a toda la tierra que tuvieron que sacar?, ¿Vinieron los extraterrestres o que chingados?
Dicen que fue al baño a ducharse…Sí pero al de otra casa.

En su estancia en el penal de Puente Grande en Jalisco, se cuenta una anécdota de “El Chapo” Guzmán, por los propios internos que convivieron y fueron testigos de la fuga por la puerta principal del CEFERESO.

Cuentan que en una ocasión durante una revisión al interior del penal, el comandante que encabezó el operativo, empezó a golpear a los reclusos, lo que molestó al “Capo”-quien solicitó al ejecutor dejara de “madrear” a los internos y como respuesta a la petición, el jefe operativo increpó a Guzmán Loera.

“-Ya estuvo de qué cabrón-le contestó, el comandante.

“-A ver agárrenme a este cabrón que se siente defensor de esta bola de culeros-.

Antes de ser sometido el Capo, que se descuenta a un policía –refieren los testimonios -.

En la trifulca que se desató, los policías fueron sometidos por los propios internos, lo que derivó en una negociación con el director del penal para que entregara al personal detenido.

Lo que siguió aseguran los que vivieron la escena, fue la negociación pactada de la fuga del penal del Puente Grande, después de que Joaquín Guzmán Loera conversara telefónicamente con “alguien de México”.

-Dicen que conversó con el Presidente y que allí, fue donde le ofrecieron la libertad a cambio de que respetara la vida de los 50 policías que estaban en sus manos-.

El día de desaparición del Capo, de Puente Grande; “El Chapo” se ocultó en la enfermería hasta que se dio la voz de alarma, indicando su fuga en un carrito de lavandería, inmediatamente Guzmán Loera se vistió de policía y salió: “Por la puerta principal de Puente Grande y sin disparar un solo balazo”.

(Extractos sacados del libro “Los Malditos” del periodista de un pequeño periódico local, llamado “El Tiempo” de Morelia Michoacán, J. Jesús Lemus.)

FOTO: CUARTOSCURO.COM

García R

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