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14 mayo 2020

En Canoa no mata el COVID-19, pero fallecen 15 por consumir “el vino”

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by García R - 0 Comments
En Canoa no mata el COVID-19, pero fallecen 15 por consumir “el vino”

San Miguel Canoa, Puebla, vuelve a hacer noticia como aquel fatídico 14 de septiembre del 1968, cuando la población instigada por el párroco dio muerte a varios trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla – hoy Benemérita-.

Canoa no registra un sólo caso de COVID-19 a pesar de que la comunidad -cien por ciento religiosa- no cree en eso, pero un asesino liquido silencio recorrió la sangre de 15 pobladores para matarlos

Trinidad llegó a su casa en la junta auxiliar de Canoa, después de ingerir unos tragos de “mezcal” conocido como “el vino”, en compañía de algunos amigos, comprados en una de las tantas “tienditas” de la comunidad que ofertan la bebida espirituosa por tan sólo un peso el vaso y 9 el litro.

“Estuve con unos amigos”, le dijo a su compañera sentimental a manera de justificación previo a recostarse para dormir la “mona”. Al siguiente día había que trabajar en lo que fuera; la pandemia del COVID-19 le había arrebatado el empleo y sin saberlo horas más tarde, el alcohol adulterado le quitaría la vida.

El arribo a la casa causó extrañeza en esposa; “no se veía mal, pero si raro, estaba cómo borracho, pero también cómo distraído, no hablaba a pesar de que cuando bebía era muy bromista y platicador, lo único que quería era dormir”, explica ella.

El jefe de la casa apenas durmió escasas tres horas; fuertes dolores abdominales y vomito lo despertaron; la vista se le empezaba a nublar – le decía a su mujer, con horror, que intentaba auxiliarlo – le faltaba el aire y “el vino” comenzaba a colapsar el corazón. Horas más tarde murió como otros 15 de sus paisanos que consumieron la fatal bebida que se vende prácticamente en cualquier esquina del pueblo.

La parroquia de San Miguel Arcángel abrió sus puertas para recibir a varios metros de distancia el cuerpo inerte del finado; uno a uno de los ataúdes fueron desfilando por el célebre atrio. El confetti, las flores blancas, rosas rojas enmarcaron el “adiós” de cada uno de los 15 intoxicados por el aguardiente adulterado. La junta auxiliar de Canoa, del municipio de Puebla, se suma a las localidades con más registros de personas fallecidas por consumo del líquido asesino.

Chiconcuautla, Xochitlán de Los Santos, Chignahuapan, Zacatlán, Huaquechula, así como la junta auxiliar de San Francisco Totimehuacán, en Puebla, son otras regiones donde se detectaron muertes por el consumo de alcohol adulterado llegando a la esta cifra de 50 fallecidos, 11 hospitalizados con un estado de salud grave y una más ya fue dada de alta.

García R

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