COVID-19
13 enero 2021

La esperanza se llama vacuna “Coronavirus 2019”

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by García R - 0 Comments
La esperanza se llama vacuna “Coronavirus 2019”

La esperanza llegó a las 7:30 horas al hospital regional del ISSSTE en una mañana fría y gris declarada Covid-19.

Las primeras vacunas de ácido ribonucleico mensajero (mRNA por sus siglas en inglés), cuyo uso es para «prevenir la enfermedad por Coronavirus 2019 (COVID-19) estaba dispuesta para ser aplicada al personal médico de esa unidad hospitalaria, que da la batalla día a día en la línea de la muerte al veneno que azota a la humanidad hace ya casi un año.

Alan no es el primero, pero sí está en esa lista para pasar hoy; se siente motivado, le urge seguir en la primera línea atendiendo a los contagiados. Su semblante lo dice todo, una amplia sonrisa recorre su cara, su felicidad es contagiosa. Presuroso llena su formato de «consentimiento » para ser beneficiado con la vacuna contra el SARS-CoV-2.

Señala que ha sido un año largo y triste, pero que la llegada de la vacuna anticovid es la mejor noticia que tiene en meses de sufrimiento e incertidumbre.

Luego de recibir su primera dosis, aún deja ver su nerviosismo y dudas sobre el efecto que podría tener la vacuna; 30 minutos después estas son despejadas: » no tiene relaciones secundarias».

Apenas un par de años atrás, Alan, egresó de la Facultad de Enfermería de la BUAP; quería seguir los pasos de su madre, quien atiende a enfermos en terapia intensiva en el mismo nosocomio inhabilitado para la atención de contagios por Covid-19.

El enfermero se dice listo y confiado para emprender la lucha cuerpo a cuerpo contra la muerte para arrebatarle de sus huesudos brazos, la mayor cantidad de pacientes a su cargo.

La batalla se tornó desigual, antes no tenía elementos para combatir. Al inicio de la pandemia los esfuerzos resultaron vanos, inútiles, la parca vestida de covid-19 le arrebatada de las manos la vida de muchas personas. La desilusión era mayor.

La llegada de la vacuna también le inyectó fuerzas, ánimos, y presto se enfundó en sus armas cotidianas; traje azul, guantes, golpes, careta y la bendición de su madre; «La verdadera batalla está por comenzar»- asegura-.

Una sonrisa pocas veces vista en estos meses de sufrimiento se dibujaba en su cubrebocas, la vitalidad salía por cada poro de su humanidad. Al fin la esperanza llegaba para combatir al virus desconocido con un potencial altamente pandémico.

García R

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