Capital
19 enero 2021

Y murió “Que Chula es Puebla por Covid-19

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by García R - 0 Comments
Y murió “Que Chula es Puebla por Covid-19

Lupita recorre con la vista cada centímetro de su restaurante «Que Chula es Puebla», quiere llevarse en la mente el mayor número de imágenes que pueda guardar en su memoria, cada instante de alegrías, nostalgias, risa y llantos; gritos de órdenes de consumo, anécdotas de artistas que llegaron a degustar su principal platillo: «El mole poblano», hecho en metate como lo marca la receta familiar.

100 años de tradición cierran sus puertas, el exquisito platillo poblano deja de estar en las mesas de madera pintadas con colores chillantes. La pandemia y la falta de apoyos gubernamentales para el sector restaurantero han contribuido en buena medida para tomar la determinación de #AbrirOMorir, sepultando los sueños de tres generaciones encabezadas por doña «Chonita”, cuya foto en blanco y negro enmarcada en un platón típico de barro hecho por los artesanos de la Luz típico, que pende de una pared adornada con utensilios poblanos, figuras de huehues y platos de talavera.

«La verdad yo siento que me estoy muriendo» – nos dice Lupita -a la vez de perderse nuevamente en los recuerdos al ver desmontar cada pieza de su patrimonio que en momentos sirvió de set para la filmación de capítulos novelescos o bien la presencia de connotadas figuras de la farándula.

En una mesa, yace como mudo testigo el menú del día, la comanda que tiene escrito la última orden dirigida a Ángeles, unas bolsas de mole poblano todo ello custodiado por tres figuras de monos emulando la famosa frase de expresidente Carlos Salinas de Gortari: » Ni los veo, ni los oigo, ni les hablo».

Lupita inmóvil en su silla deja caer el legado de «Chonita”; la libreta con las recetas de los ingredientes secretos que han pasado de generación en generación hasta hoy día en que ya no habrá más mole ni anécdotas ni visitas famosas.

Jarrones de talavera, figuras de barro, candelabros, cazuelas, retratos, remembranzas, van siendo depositas en el piso de ladrillo – de los pocos que subsisten en las viejas casonas del corredor gastronómico- en desorden para emprender el camino sin regreso.

Lupita les da el «adiós» a sus fieles empleados agitando su mano en silencio; no quiere emitir algún mensaje, la pandemia del virus SARS-Cov2, le obstruye la salida de las palabras, el nudo en la garganta es evidente. El cierre del restaurante más añejo, incluso que el mismo mercado de artesanías » El Parían» deja de existir.

García R

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