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Falta participación diversificada y especializada en el proceso de selección de los libros de texto en México

-El gobierno ha sido incapaz de demostrar evidencia de una amplia consulta y que la centralización de decisiones en manos de personas no especializadas representa una gran diferencia con respecto a otros países.

Contexto único de México en cuanto a la política educativa. En la mayoría de los países federales, la educación es responsabilidad de los estados o provincias, pero en México, el gobierno federal es el encargado de esta área desde hace casi un siglo. Esta singularidad sitúa a México en un contexto especial en términos de políticas educativas a nivel mundial, refirió Herminio Sánchez de la Barquera, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UPAEP.

Dijo que en todos los países democráticos, sean federales o no, se garantiza que los libros utilizados en las escuelas sean gratuitos. Esto no es algo excepcional, sino una norma democrática. Sin embargo, la diferencia radica en que en la mayoría de estos países, los gobiernos no crean los libros de texto, sino que establecen criterios pedagógicos y técnicos para su elaboración y permiten una variedad de opciones para las escuelas. En México, el gobierno no solo produce los libros, sino que también los imprime y distribuye, lo que plantea preguntas sobre la independencia del contenido educativo.

Sánchez de la Barquera señaló que en otros países democráticos, existe una amplia variedad de opciones en la enseñanza de la historia y otras materias. Los contenidos se discuten y se comparan, lo que fomenta un ambiente propicio para el pensamiento crítico. En contraste, en México, el enfoque tiende a ser más dogmático y centralizado, lo que podría limitar la capacidad de los estudiantes para desarrollar habilidades de pensamiento crítico.

Ady Carrera, conocedora de políticas educativas, se unió a la discusión para destacar que el proceso de elaboración de los libros de texto en México no sigue los pasos establecidos por la ley. La falta de un plan de estudios adecuado y la falta de cumplimiento de los procedimientos necesarios plantean desafíos significativos en la creación de políticas educativas efectivas.

Sánchez de la Barquera subrayó la importancia de la participación de múltiples actores en la formulación de políticas educativas. Destacó que las políticas educativas son intrínsecamente sociales y que involucran a diversas áreas como nutrición, combate a la pobreza, construcción de escuelas y capacitación de maestros. Esta complejidad puede hacer que la toma de decisiones sea más lenta, pero también garantiza que las políticas se basen en una amplia participación y respaldo.

El análisis de Herminio Sánchez de la Barquera pone de manifiesto la singularidad de México en el ámbito educativo, señalando la necesidad de replantear la centralización en la creación de libros de texto y fomentar un ambiente educativo que promueva el pensamiento crítico y la participación de diversos actores en la formulación de políticas educativas. Esta discusión arroja luz sobre áreas clave que requieren atención en la búsqueda de una educación de calidad en México.

En su intervención, Ady Carrera Hernández, profesora de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la UPAEP, hizo hincapié en que la educación es una variable fundamental para transformar las condiciones de vida de una sociedad, aunque no sea la única. Señaló que la educación no solo brinda conocimiento, sino que también promueve la reflexión y el pensamiento crítico, capacitando a las personas para comprender mejor su realidad y actuar sobre ella.

Ady Carrera enfatizó que la educación empodera a los individuos, convirtiéndolos en agentes activos de su propio desarrollo y capaces de influir en las decisiones que afectan sus vidas y comunidades. Subrayó que el debate sobre los libros de texto gratuitos en México es fundamental, ya que está en juego la posibilidad de que la sociedad tenga las herramientas necesarias para comprender y mejorar su entorno, lo que incluye su relación con el gobierno.

Para contextualizar su análisis, Carrera Hernández comparó brevemente los procesos seguidos en otros países, como Francia y Estados Unidos. En el caso de Francia, destacó la participación de comités especializados en la selección de contenidos educativos, así como la competencia entre editoriales por ofrecer material de calidad. En Estados Unidos, resaltó que la facultad de decidir sobre contenidos educativos recae en los estados y gobiernos locales, involucrando a maestros, bibliotecarios, administradores escolares y padres de familia en la toma de decisiones.

Por otro lado, Ady Carrera subrayó la falta de participación diversificada y especializada en el proceso de selección de los libros de texto en México. Mencionó que el gobierno ha sido incapaz de demostrar evidencia de una amplia consulta y que la centralización de decisiones en manos de personas no especializadas representa una gran diferencia con respecto a otros países.

Rodolfo Cruz Vadillo, profesor de la Facultad de Educación de la UPAEP, ofreció una perspectiva sobre la disputa en torno a los libros de texto gratuitos en México. Destacó que esta disputa es histórica y que el problema subyacente parece ser la percepción de que estos libros son instrumentos fundamentales en la educación y, en muchos casos, son elaborados directamente por el gobierno, lo que lleva a sospechas de contenido ideológico.

Manifestó que se ha generado un debate sobre quién está legitimado para hablar sobre los libros de texto, lo que ha llevado a posiciones antagónicas que dificultan el diálogo y la búsqueda de acuerdos democráticos. Subrayó la importancia de involucrar a los profesores en la elaboración de estos materiales, ya que son quienes están en contacto directo con los estudiantes y tienen una comprensión contextualizada de las necesidades educativas.

Sin embargo, también planteó que la exclusión de los especialistas en la creación de los libros de texto puede llevar a problemas, ya que estos materiales deben ser rigurosos tanto en contenido disciplinario como pedagógico. Destacó la necesidad de un enfoque interdisciplinario y de la colaboración entre especialistas y profesores.

Mencionó la importancia de la justicia educativa y señaló que los materiales educativos deben ser accesibles para todos los estudiantes, teniendo en cuenta las necesidades de aquellos con discapacidades visuales o limitaciones de conectividad. También subrayó que los libros de texto no son el único recurso educativo y que se deben considerar otras fuentes y materiales.

Por último, abordó el tema del lenguaje inclusivo y su importancia en la visibilización de identidades excluidas, pero enfatizó que su uso debe ser comprendido y contextualizado por los profesores y estudiantes.

Cruz Vadillo planteó una serie de desafíos y reflexiones importantes en torno a la reforma educativa en México y la disputa por los libros de texto, resaltando la necesidad de un enfoque inclusivo y contextualizado en la educación.

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